Carta XVIII
- Evan´s Darwin

- 12 jul 2020
- 3 Min. de lectura
Hoy desperté más tarde que los días anteriores. Me levanté a las 8: 18 a.m. Fui al baño, me lavé la cara y miré el espejo. Estuve durante varios minutos, ahí parado, sin moverme. Únicamente analizando y tratando de recordar el sueño, siempre es imposible recordarlo completo. Creo que me sucede algo similar en comparación con mis amigos, es decir, cuando ellos van a una fiesta o a los famosos tragos sociales, terminan consumiendo más de la cuenta y al día siguiente padecen de lagunas mentales. Me declaro un paciente de lagunas mentales respecto a mis sueños.
Intento recordar algunas partes del sueño y considero que, se trataba de una gira a la playa en una noche muy iluminada por la luna. La protagonista era la luna como en la carta del Tarot correspondiente al Arcano XVIII. Un amigo estudiante de esas cosas, me explicó días anteriores sobre algunos tópicos de esa carta, quizás eso me hizo soñar algo relacionado. Entre las opiniones que planteó, afirma que esotéricamente se asocia al elemento agua y la estación del invierno; es la carta de la intuición, los sueños y el inconsciente; la luna está en el centro de la carta indicando que es una estrella como el sol, pero con luz tenue e incierta, y solo vagamente ilumina nuestro viaje hacia la conciencia. También dijo que hay una laguna en la parte inferior de la carta que representa la mente subconsciente, y un camino entre dos torres o castillos que simbolizan la oscuridad del ser humano cuando cae en depresión. Su explicación finalizó en que es una carta que tiene que ver con el miedo, la ansiedad y la inseguridad; y si no se supera el pasado, el futuro se oscurece y se vuelve incierto. Y algo que me llamó la atención fue cuando citó a Carl Jung con lo siguiente; que la sombra y el espejo indican la oscuridad de nuestro inconsciente, y si no lo llevamos a la luz, seguirá afectando nuestra existencia.
Ahora me cepillo los dientes mientras sigo pensando en el sueño y la relación con esa carta. Pues el sueño inició en un auto, iba con una amiga hacia una fiesta, llegamos y nos reunimos con otros amigos, luego de bailar y cantar durante varias horas, decidimos irnos a casa. Ya era noche o cerca de la medianoche, cuando alguien nos propuso ir a otro lugar estando en el estacionamiento. Ahí consensuamos en aventurarnos con esa locura, de viajar a esa hora a la playa. ¡Que locura! Conducir por casi tres horas en la madrugada solo para asistir a la playa con planes de hacer una fogata y rogando que no estuviera lloviendo. En el camino, nos detuvimos en una gasolinera para rellenar combustible y comprar algunas provisiones. Llegamos al destino como a las 3 de la madrugada, hicimos fuego y nos alimentamos. Fuimos a nadar, pero no tardamos en el mar; el agua estaba super fría. Así que, regresamos a la orilla e hicimos un circulo social, donde cada quien encontró valor para expresar algunos temores y crisis que le ha tocado superar. Tiempo después, pudimos observar el atardecer en su máximo esplendor y fuimos a un área rocosa para una breve sesión de fotos, grupal o individual. Al regreso, algunos venían durmiendo y otros muy callados, pues se habían confesado en algunos temas que eran muy íntimos. El viaje a casa se hizo eterno.
Posteriormente, sonó la alarma y abrí los ojos. Hoy iré a visitar a mi amigo, tengo curiosidad por la interpretación que le podría dar a mi sueño, más cuando él era partícipe de ese viaje. Y algo muy raro fue que vi muy seguido el número 18.



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