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Texto no deseado

Foto del escritor: Evan´s DarwinEvan´s Darwin

Los zapatos de Marcos marchan sin alma sobre el anden adoquinado hacia su cubículo, arrastrando la suela desgastada cuando sus pasos ya pisan la cerámica brillante, y aunque le saludan un montón de colegas, no quiere que la bolsa de sus ojeras le delate, de haber tenido un fin de semana largo, de muchas copas y tragos, de muchas horas en exceso que no son pagadas como tiempo extra, solo se viven.

—Hola—dijo Marcos, mientras su mano derecha se alzaba a la altura de su hombro para mover su muñeca sobre su eje, en una de tantas escapadas del día hacia la cafetería.

—Hola—contestó Roberto. ¿Por qué has venido hacer café casi a cada hora?

—Es para poder aguantar el modo zombie. El desvelo. La resaca, ¿No andas un cigarro?

—¿Para qué queréis un cigarro? ¿Por qué crees que traería uno al trabajo?

—No te hagas el nuevo. Siempre traes un paquete o a veces medio paquete, pero eso no te falta.

—Tienes mala suerte, ayer se me acabaron. No me dio tiempo para comprar en la pulpería del barrio.

En ese momento, entró Paula por la otra puerta, se dirigió al estante de la azúcar, la cremora y el nescafé, sacó una taza de la gaveta e interrumpió la charla entre ambos.

—Hola Marcos

—Hola Paula—dijo Marcos, mientras su mirada regresaba a la de Roberto evidenciando la sorpresa con las cejas en forma de arco.

Marcos y Paula no se hablaban desde hace varios meses por la ruptura de su aventura, ni siquiera fue una relación formal, pero compartieron algún tiempo entre sabanas y alcohol.

—¿Cuándo dejarás de llamar a horas de la madrugada? Seguro andabas en tus tragos, aún así, es demasiado, del otro lado del teléfono hay gente que duerme y quiere tener paz. Deja de llamar y enviar textos. Supera lo nuestro.

Paula dio la vuelta y abandonó la cafetería.

—¿Qué pasó amigo? ¿Acaso eso es cierto? Pero si me habías dicho que ya no tenías comunicación con ella—adjudicó Roberto.

—Te juro que no recuerdo haberla llamado o enviarle un texto. Pensé que ya había superado esos tipos de situaciones embarazosas.

Marcos y Roberto iniciaron a revisar el teléfono, primero al historial de llamadas y luego a la mensajería instantánea. Evidentemente, yacía un texto cursi entre tantos, enviado al contacto de Paula.


Contenido del mensaje:

Anoche, mientras pensaba en algo que redactarte, cerré los ojos y observé la utopía, y me di cuenta que cuando estábamos juntos había muchas cosas que quería decirte, pero era tanta la emoción que a veces se me olvidaba todo, por eso te escribo… para que sepas lo enamorado que aún sigo de ti; pues antes de conocerte tenía mucho miedo a enamorarme, pero contigo todo fue distinto, me conquistaste con tu manera de ser y transformaste mi vida por completo. Jamás olvidaré la primera vez que nos besamos porque fue como tocar el cielo, pero debes saber que todos los días que estuve contigo fueron especiales para mí.

He podido sentir lo que es la felicidad gracias a ti, cuando algo triste me sucedía, pensaba en ti y todo estaba mejor. Quiero que sepas que te amo con todo mi ser, lo que aún siento por ti es único y especial. Eres la persona con la que siempre soñé, me gustaría compartir más momentos contigo, quiero ser tu presente y tu futuro, tu debilidad y tu fortaleza, así como tú lo eres para mí, te amo de forma inconmensurable y eso nada ni nadie lo va a cambiar. ¡Te amo!

 
 
 

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